sábado, 20 de febrero de 2010

Cualquiera diría que no hay nada mejor para una mañana lluviosa que una taza gigante de chocolate caliente, en caso de que quieras salir no hay nada mejor que una sombrilla la cual te cubra de todo mal. Pero en una ciudad donde la gente acostumbra salir tarde para llegar a sus trabajos la combinación de un vaso gigante de chocolate y una sombrilla gigante que te cubra de todo mal, no es nada buena  y menos si le agregas el plus de no ser la única persona con esta combinación lo que hace que termines derramando tu perfecta taza de chocolate gigante disculpándote por picarle los ojos a las personas que caminan junto a ti y odiando a todas aquellas personas que disfrutan de picar ojos ajenos.

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