Hace algunos días llego un habitante nuevo a mi casa, lo recibimos de buena manera, como se recibe un regalo.
Mi primera impresión fue de molestia, ¿quien en estos días te regala un pez, sin preguntarte si tienes espacio en tu vida para el? Vamos, todo ser vivo tiene necesidades, sean afectivas o fisiológicas y con el ritmo de vida que todos llevamos, me pareció imprudente!!! pero bueno...
Mi segunda reacción fue de asombro, no solo nos regalaron un pez sin preguntar, nos lo regalaron en lo que parece un florero con todo y una planta dentro, el pobre apenas tenia espacio vital.
Cuando era niña moría por tener un perro, siempre que le pedía a mis padres una mascota me daban la idea de un pez, obvio mi respuesta era "no gracias, son aburridisimos, ademas ni hacen nada", entonces me quedaba sin mascota. Por lo que acepte a una tortuga, la cual se murió quemada, sucedió mientras le cambiaba el agua.
Actualmente tengo un perro hermoso y no creo que sean aburridos los peces, de hecho amaba llegar y verlo nadar con calma, al parecer sin alguna preocupación, creo que me relajaba a tal grado que le contaba mi día.
Hace unos días murió sin razón alguna, creí haber olvidado la culpa que había sentido cuando mate a mi tortuga por accidente al cambiarle el agua, pero lo cierto es que no, ahí seguía mas viva que nunca.
Creo que mis padres tenían toda la razón al no comprarme una mascota cuando era pequeña, si de algo estoy segura es de no correr el riesgo de que se muera alguna mascota, por lo que ni regalado volveré a aceptar un pez.