lunes, 28 de octubre de 2013
Caín el bueno
En el libro Un bosque de símbolos, en el ensayo Caín el bueno, el escritor Edgar Allan García apunta que Caín representa a la agricultura y Abel al pastoreo, y que ambos modos de producción y subsistencia entraron en conflicto en algún momento de la historia, terminando por imponerse la agricultura sobre el pastoreo. En metáfora esto equivaldría a que Caín "mató" a Abel. Puesto que la agricultura era la condición indispensable para que florecieran ciudades y civilizaciones, Caín resulta no solo el agente ese cambio importante en la historia de la humanidad, sino que en la Biblia se menciona el hecho de que Caín fundó la primera ciudad, y que esta se llamó Enoc, como uno de sus hijos. De tal manera, Caín, simbólicamente hablando, viene a ser entonces nada menos que el padre de la civilización humana.[
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