martes, 3 de diciembre de 2013

El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.
...
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.

Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.

MIGUEL HERNANDEZ

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